Esta escuela de yoga es un tesoro escondido en Madrid. El momento en que entras, puedes sentir la energía positiva y las vibraciones altas que inundan el espacio. Las clases son expertamente enseñadas por Hiria y Carlos, quienes no solo son conocedores, sino también amables y compasivos. Se toman el tiempo para comprender las necesidades de cada estudiante y ajustan la práctica a su nivel, haciendo que sea accesible para todos.
El estudio de yoga en sí es limpio, bien mantenido y equipado con todo lo que necesitas para practicar. Las instalaciones, incluida la entrada accesible en silla de ruedas y el baño unisex, demuestran que la escuela está comprometida con la inclusión y el respeto por todos los estudiantes.
Una de las características destacadas de esta escuela es su adaptabilidad. Han logrado transitar a clases en línea durante la pandemia, y la calidad de las sesiones sigue siendo alta. La compromiso de la escuela con sus estudiantes es evidente en su disposición a adaptarse a las circunstancias cambiantes.
Sin embargo, hay un área que podría mejorarse: el precio. Si bien la filosofía de la escuela se centra en la accesibilidad e inclusión, los honorarios por clases y talleres podrían ser más transparentes y comunicados claramente a los estudiantes. Algunos estudiantes han informado sentirse inciertos sobre los costos, lo que puede ser un obstáculo para la práctica regular de yoga.
En general, esta escuela de yoga es un lugar obligatorio para cualquiera que busque profundizar su práctica, relajarse mente y cuerpo y conectarse con individuos semejantes. Solo asegúrate de verificar el precio antes de asistir a las clases, y estarás bien encaminado para encontrar tu paz interior.