La escuela de actuación es bienintencionada y ofrece horarios flexibles y una variedad de talleres. El personal es amable, especialmente los dueños, Verónica Mey y otros miembros del equipo como Marta, Cris y Rocío, que son atentos y cariñosos. Se encargan de todos los detalles, desde la preparación previa al curso hasta la grabación de videos y la distribución de material después del curso. Muchos estudiantes han reportado una experiencia positiva, elogiando la variedad de cursos de la escuela y la profesionalidad de los instructores.Sin embargo, hay algunos problemas con la organización y la comunicación de la escuela. Varios estudiantes han reportado que sus cursos fueron acortados sin previo aviso, con algunos cursos reducidos de 5 a 4 días sin compensación ni explicación. Esta falta de transparencia y comunicación ha generado frustración y decepción entre los estudiantes.También es importante destacar que algunos estudiantes han reportado que la dueña de la escuela, Verónica Mey, puede ser poco profesional y poco cooperativa al tratar problemas o quejas. Esto ha llevado a que algunos estudiantes se sientan no bienvenidos o incluso bloqueados en las redes sociales o el correo electrónico de la escuela.A pesar de estos problemas, los instructores de la escuela son muy elogiados, con algunos estudiantes reportando que aprendieron mucho y tuvieron una experiencia positiva en general. La variedad de cursos y los horarios flexibles de la escuela también son un plus. Sin embargo, es esencial estar consciente de los posibles problemas de organización y comunicación antes de inscribirse.