Esta ubicación es un destino imperdible para aquellos que buscan explorar la belleza natural de Cantabria. La Ermita de Santa Justa, situada en el borde de un acantilado, ofrece vistas impresionantes del paisaje circundante. La playa debajo es un oasis tranquilo, perfecto para disfrutar del sol o tomar un refrescante baño.