Tuve el placer de visitar este restaurante y bar, ubicado en el edificio 10164 en la Calle Valdesalor en la Ciudad de Cáceres. Desde el momento en que entré, fui recibido con una atmósfera cálida y acogedora. Los dueños, Julia y su equipo, son increíblemente amables y hacen todo lo posible para asegurarse de que se sientan como en casa.La comida es un punto destacado de la experiencia - cada plato que probé estaba delicioso y estaba hecho con amor. El menú ofrece una excelente selección de opciones, y los precios son muy razonables, lo que lo convierte en una excelente opción para la calidad que se recibe.Una cosa que destaca sobre este lugar es su enfoque en la hospitalidad. Julia y su equipo están dedicados a asegurarse de que sus clientes se sientan bienvenidos y cuidados. Incluso tienen menús especiales para peregrinos, lo cual es un buen toque.En general, recomiendo encarecidamente este restaurante y bar a cualquier persona que busque una gran experiencia gastronómica en la Ciudad de Cáceres. El único problema es la calidad inconsistente de algunos platos, que puede ser un contratiempo después de disfrutar de un estándar tan alto en otros platos del menú.