Este restaurante español y rumano en el centro de Madrid ofrece una experiencia gastronómica única. Con un ambiente moderno y romántico, es un gran lugar para familias y grupos de amigos. El restaurante tiene un ambiente acogedor y tranquilo, lo que lo hace adecuado para una variedad de ocasiones. El decorado es bien diseñado, y el amplio área de comedor asegura que siempre haya una mesa disponible.
El personal es muy atento, con muchos de ellos que hablan varios idiomas, incluyendo rumano y inglés. Sin embargo, el servicio puede ser un poco lento en ocasiones. El menú ofrece una amplia variedad de opciones, incluyendo platos pequeños, ensaladas y platos saludables. El comida es deliciosa, con muchos platos cocinados a la perfección. El restaurante también tiene una gran selección de vinos, cócteles y café.
Una de las características destacadas de este restaurante es sus actuaciones en directo de música, que añaden al ambiente animado. El restaurante también ofrece un menú infantil, sillones altos y una sala de estar privada. El área de aparcamiento es fácilmente accesible, con aparcamiento de calle gratuito y un aparcamiento disponible.
A pesar de sus muchas cualidades positivas, este restaurante tiene algunos problemas. El nivel de ruido puede alcanzar niveles muy altos, especialmente cuando hay música en vivo, lo que podría ser un problema para algunos huéspedes. Además, algunos miembros del personal parecen tener experiencia, lo que lleva a un servicio lento y algunos errores con los pedidos.
En resumen, este restaurante es una gran opción para aquellos que buscan una experiencia gastronómica única en Madrid. Con su comida deliciosa, personal atento y ambiente animado, es un gran lugar para tanto locales como turistas. Sin embargo, algunos huéspedes pueden encontrar el nivel de ruido y el servicio lento como una desventaja.