Este lugar de negocio ha recibido una calificación de 2.0 de fuentes de terceros. Sin embargo, hay una gran brecha entre esta calificación y la retroalimentación negativa absolutamente abrumadora de los clientes. La principal preocupación entre los clientes es el empleo de un delincuente convicto como psiquiatra, lo que ha suscitado serias preguntas sobre los criterios de selección del centro y su compromiso con la salud mental. Este problema es un gran indicador rojo y un importante inconveniente para los clientes potenciales. Si bien algunos clientes han informado experiencias positivas con el centro, sus reseñas están enormemente sobrepasadas por aquellas que expresan horror y asco por la contratación de un asesino convicto. La falta de transparencia y responsabilidad del centro sobre este asunto también es una preocupación. En general, la calificación general de la empresa está arrastrada por la severa crítica y las preocupaciones sobre sus valores y profesionalidad.