Este encantador café es una joya escondida en Barcelona. Ubicado en un lugar conveniente, ofrece una amplia variedad de opciones deliciosas, incluyendo sandwiches, dips y tablas de quesos. Los dueños, Amy y Adam, son cálidos y acogedores, haciéndote sentir en casa desde el momento en que entras. La atmósfera es relajada y acogedora, con una excelente selección de música sonando en el fondo.La comida es excepcional, con porciones generosas y ingredientes de alta calidad. Los sandwiches de pastrami son imprescindibles, al igual que los dips caseros y las tablas de quesos. Los precios son muy razonables, especialmente considerando la alta calidad de la comida y el servicio amable.Un problema a tener en cuenta es que el café puede estar bastante concurrido, especialmente durante las horas pico. Sin embargo, los dueños hacen todo lo posible para acomodar a todos, y la atmósfera sigue siendo agradable y acogedora.En general, este café es una visita obligatoria para cualquiera que busque una comida deliciosa y relajada en Barcelona.