Este lugar es un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza y las familias con niños. Es bueno para los niños, ya que ofrece una experiencia divertida y educativa. Los alrededores y el arroyo Prado Vera definitivamente son dignos de visitar, pero desafortunadamente, a menudo están llenos de basura. Por otra parte, los hermosos árboles de haya viejos son una alegría verlos, y algunos visitantes han visto incluso vida silvestre como ciervos y conejos. El lugar está abierto las 24 horas del día, lo que lo hace conveniente para aquellos que quieren visitarlo en cualquier momento. Sin embargo, es triste ver que algunos visitantes dejan detrás de ellos basura y desechos. En general, la ubicación es una tesorería de belleza natural y tranquilidad, pero necesita un poco de TLC para alcanzar su máximo potencial. Un problema destacado es la basura dispersa por todo el área, particularmente cerca del arroyo y los bosques circundantes.