Esta escuela de baile es un lugar excelente para aprender y divertirse. Los instructores son pacientes y conocedores, y las clases están bien estructuradas. La variedad de clases ofrecidas, incluyendo baile de salón, ritmos latinos y clases en línea para la formación y la relajación, es impresionante. Las instalaciones amigables con la comunidad LGBTQ+ y accesibles en silla de ruedas hacen de este espacio un lugar inclusivo y acogedor. La propietaria, Gema Ibarra, es altamente experimentada y tiene un talento natural para enseñar, como lo demuestran las críticas brillantes de los clientes satisfechos. Si bien algunos revisores han mencionado que Gema puede ser un poco demasiado perfeccionista, esto es un pequeño queja en una experiencia excelente en lo demás. En general, recomiendo altamente esta escuela de baile a cualquiera que busque aprender y disfrutar del baile.