Este lugar de negocios es una visita obligatoria para los entusiastas del arte y la historia. Construido en 1577, el monasterio es el más antiguo de la ciudad y el lugar de entierro de El Greco, con tres de sus pinturas. La atmósfera es austera, pero la colección es impresionante. El guardia es extremadamente amable y proporciona explicaciones detalladas de la historia del monasterio.El lugar es relativamente tranquilo, con pocos visitantes, lo que añade a su encanto. El monasterio sigue siendo una comunidad en funcionamiento, con siete monjas viviendo y trabajando allí. Hacen dulces tradicionales, que se pueden comprar en el lugar. Por una pequeña tarifa de apenas 3 euros, los visitantes pueden acceder a las pinturas, un pequeño museo y contribuir al mantenimiento de este sitio histórico.Un pequeño problema es que el edificio podría necesitar algún mantenimiento, y la presentación de la pintura de El Greco podría mejorarse con una iluminación adecuada. Sin embargo, esto no detrae de la experiencia general.En general, este lugar es una joya oculta, que ofrece una experiencia única y auténtica para aquellos interesados en la historia, el arte y la espiritualidad.