Esta ubicación comercial ha sido una favorita entre lugareños y visitantes por igual. La atmósfera es acogedora y acogedora, lo que la convierte en un excelente lugar para tomar un desayuno o snack rápido. El personal es amable y atento, va más allá para asegurarse de que los clientes se sientan como en casa. El menú ofrece una variedad de dulces tradicionales, incluyendo deliciosos churros y porras, que se preparan por pedido y se sirven calientes.Sin embargo, parece que la calidad de la comida ha sufrido un poco desde que los nuevos dueños se hicieron cargo. Aunque los churros siguen siendo crujientes y sabrosos, no son tan grandes ni satisfactorios como solían ser. Las porras, que antes eran un punto culminante, ahora están secas y carecen de sabor. El chocolate, por otro lado, sigue siendo un destacado y sigue siendo rico y cremoso.Los precios son muy razonables, lo que lo convierte en una excelente opción para aquellos con un presupuesto limitado. El negocio también se compromete a ser propiedad de mujeres y amigable con la comunidad LGBTQ+, lo que es un gran plus en esta comunidad.Un problema notable es la inconsistencia en la calidad, lo que puede dificultar saber qué esperar cuando se visita. Algunos clientes han reportado haber recibido comida y servicio deficientes, mientras que otros han tenido una experiencia más positiva. Está claro que los nuevos dueños todavía están resolviendo los detalles, y con un poco más de atención al detalle, este negocio podría ser una verdadera joya.