Esta hermosa iglesia es una atracción imprescindible en Madrid. Su atmósfera íntima y su impresionante torre campanario mudéjar del siglo XI la convierten en una experiencia única. El techo artesonado es una obra maestra de la arquitectura. La iglesia es accesible para sillas de ruedas, lo cual es un punto a favor.Los horarios de apertura son bastante limitados y parece que la iglesia está cerrada la mayor parte del día. Esto puede ser un poco decepcionante para los visitantes que quieren explorar el interior. Sin embargo, el exterior sigue siendo digno de ver y el área circundante es encantadora.El personal es amable y acogedor, pero algunos visitantes han informado que la iglesia puede ser bastante ruidosa, especialmente durante ciertas horas del día. También vale la pena señalar que algunos visitantes han mencionado que la iglesia no está bien mantenida, lo que puede ser un poco desalentador.A pesar de estos problemas, la iglesia sigue siendo un querido punto de referencia en Madrid y su historia y belleza la convierten en una visita que vale la pena. En general, es un gran lugar para aprender sobre la rica historia y cultura de la ciudad.