Este lugar es una mezcla de bueno y malo. El ambiente y la decoración son bastante agradables, con un interior limpio y bien cuidado. El personal es generalmente amable, pero algunos críticos han observado que pueden ser lentos para atender a los clientes. La ubicación también es bastante conveniente, especialmente para aquellos que buscan un bocadillo o una comida cerca del estadio Bernabéu. Sin embargo, la calidad de la comida ha sido un desencanto para algunos, con informes de churros cocidos demasiado y grasosos, así como chocolate con sabor artificial. Los precios están en el lado más alto, pero no es razonable para la calidad recibida.
Es importante destacar que esta ubicación parece ser un poco diferente de la chocolatería San Ginés original en Chamartín, con algunos críticos expresando descontento con la experiencia aquí en comparación con la original. Además, han habido algunos problemas con las horas de funcionamiento, con algunos críticos informando que la tienda ha estado cerrada en momentos en los que esperaban que estuviera abierta. En general, parece que esta ubicación tiene algunos espacios para mejorar, pero no es un desastre completo.