Este monasterio es una joya escondida en la ciudad de Aranda de Duero. El ambiente es perfecto para niños y las instalaciones son excelentes, incluidos los aseos accesibles en silla de ruedas. La pasión del personal por explicar la historia y el uso de la cerámica es impresionante, y la propiedad en sí es una cámara de arte y cultura. Las colecciones en exposición están bien organizadas y muestran el rico patrimonio de la región. La propiedad está rodeada de un patio encantador, lo que le da un encanto único.Sin embargo, parece que los horarios de funcionamiento del monasterio pueden ser un poco inseguros, ya que algunos visitantes han informado de que no está siempre abierto en los horarios programados. Esto podría ser algo a considerar al planificar una visita. En general, este monasterio es un must-see para cualquiera interesado en arte, cultura y historia.