Este lugar es un pequeño rincón pacífico en la ciudad, con una mezcla única de culturas e historias. El cementerio está bellamente mantenido, con una mezcla de tumbas antiguas y nuevas, y una atmósfera tranquila que lo hace un gran lugar para escapar del bullicio y la vida agitada de la ciudad. El personal es amable y conocedor, y las visitas guiadas valen la pena para obtener una comprensión más profunda de las historias y las personas enterradas aquí. Uno de los principales problemas son las horas de apertura limitadas, lo que puede hacer que sea difícil para algunos visitantes planificar su visita. Además, algunos miembros del personal parecen estar un poco gruñones, lo que puede ser desagradable para algunos visitantes. Sin embargo, la experiencia general vale la pena, y el lugar es definitivamente una joya oculta en la ciudad.