Este castillo es una atracción obligatoria para aquellos interesados en la historia y la arquitectura. La fachada exterior es impresionante, con un estupendo frente que es testimonio de su granza pasada. Sin embargo, el interior no está tan bien cuidado, y los visitantes solo pueden ver los restos de lo que una vez fue un palacio magnífico. A pesar de esto, el área circundante es pintoresca, con un encantador pueblo que ofrece una visión de la rica historia de la región. La ubicación del castillo en la ciudad de Curiel de Duero lo hace fácilmente accesible en coche, y el personal es amable y acogedor. Por desgracia, el estado actual del castillo es un escándalo, y sería genial verlo restaurado a su antigua gloria. Los restaurantes y tiendas del pueblo también son dignos de explorar, pero la experiencia general está algo empañada por la falta de cuidado del castillo. En general, el castillo es un buen sitio para visitar, pero podría mejorarse con una mejor conservación y restauración.