Este restaurante ha sido una institución en Madrid durante más de 35 años, sirviendo una cocina asturiana tradicional a una clientela leal. El pequeño, acogedor ambiente es atractivo y pacífico, lo que lo convierte en un lugar perfecto para cenar o almorzar en silencio. El menú es una carta de amor a la cocina asturiana, con platos como Fabada, Cachopo de Ternera, y Croquetas de Cabrales, que todos han recibido comentarios entusiastas de los clientes.El servicio es de alta calidad, con el personal que va más allá para asegurar una experiencia cómoda y agradable para todos. Los precios son bastante razonables, especialmente considerando la alta calidad de la comida y las bebidas que se ofrecen. Algunos revisores han comentado que el restaurante puede ser un poco pequeño, pero esto sólo añade a su encanto y hace que se sienta como un tesoro escondido.Un posible inconveniente es que el menú puede ser un poco limitado, pero lo que ofrecen se ejecuta perfectamente. La lista de vinos también merece la pena, con una gran selección de opciones para combinar con su comida. En general, este restaurante es un must para cualquier persona que busque una comida auténtica, deliciosa y asturiana en un entorno acogedor y íntimo.El principal problema aquí es la limitada disponibilidad del restaurante, solo abre desde las 13:00 a las 17:00 de lunes a domingo, lo que podría ser un problema para aquellos que prefieren cenar más tarde en el día.