Este café y churrería tiene mucho que ofrecer. Con más de 30 años de experiencia, los artesanos aquí han perfeccionado su arte, y se refleja en los churros y donuts hechos a mano. El chocolate puchero es un destaque, y muchos clientes alaban la calidad de sus productos. Sin embargo, el servicio puede ser o no. Algunos clientes han informado haber sido tratados mal por el personal, mientras que otros han tenido experiencias excelentes con un servicio amistoso y atento. El menú es relativamente simple, pero los precios son razonables y reflejan la calidad de los productos. Desafortunadamente, el servicio inconsistente puede hacer que la experiencia se sienta menos pulida, y el ambiente no es particularmente notable. En general, este lugar vale la pena visitar por la deliciosa comida, pero prepárate para un servicio variable.