Este lugar es una joya escondida en Leganés. Por fuera, puede parecer solo otro café, pero créeme, es mucho más. La calidad de los productos es excepcional - rica y sabrosa, lo que lo hace uno de los mejores de la ciudad. Los precios son un poco altos, pero pagas lo que recibes. El café lleva un tiempo abierto y no es raro ver a clientes habituales sentados en la acogedora atmósfera, disfrutando de su café o postre. El personal es amable y acogedor, lo que hace que todos se sientan en casa. Una de las mejores cosas de este lugar es que es un gran sitio para familias y personas LGBTQ+, lo que lo hace un espacio acogedor para todos. La única cosa a tener en cuenta es que el dueño a veces puede ser un poco duro con el personal, lo que puede crear una atmósfera incómoda. Sin embargo, en general, este café es una visita obligatoria para cualquiera que busque una gran taza de café o un delicioso pastel.