Este café es una joya escondida en Madrid, con un ambiente único y acogedor que te transportará al pasado. El decorado es encantador y de estilo vintage, con música de años anteriores que lo acompañan. El personal es amable y atento, y la comida es excelente, con una variedad de opciones para elegir. El café es particularmente bueno, con una gran selección de té también.Uno de los rasgos destacados de este café es su compromiso con el uso de ingredientes de alta calidad, procedentes de la región, lo que brilla con luz propia en los deliciosos postres y pasteles que se ofrecen. El café también tiene una gran selección de vinos y cócteles, lo que lo convierte en un gran lugar para tomar un trago y relajarse con amigos.Sin embargo, uno de los principales inconvenientes es que el café sólo acepta pagos en efectivo, lo que puede ser inconveniente para algunos clientes. Parece ser una elección deliberada, más que una necesidad, por lo que vale la pena tenerlo en cuenta si planeas visitar.En general, este café es un lugar que no puedes perderte si estás buscando una experiencia única y auténtica en Madrid. A pesar de algunos pequeños inconvenientes, el ambiente, la comida y el personal se unen para crear un lugar verdaderamente especial.