Este restaurante belga ofrece un ambiente acogedor y casual, perfecto para una experiencia gastronómica trend y animada. El servicio es generalmente amistoso y acogedor, con personal que habla varios idiomas, incluido el neerlandés, lo que es un toque agradable. El compromiso del restaurante con el uso de ingredientes locales y recetas belgas tradicionales es evidente en el menú, que cuenta con una variedad de platos pequeños, ensaladas y platos principales.Si bien la calidad de la comida es un golpe de suerte, con algunos platos que reciben reseñas ruidosas y otros que son menos impresionantes, el punto fuerte del restaurante es su pricing, que es muy razonable para la calidad de la comida y el servicio ofrecido. La lista de vinos también es un destaque, con una gran selección de vinos de todo el mundo.Sin embargo, un asunto notable es que el restaurante está a menudo cerrado, con un horario confuso que puede hacer que sea difícil planificar una visita. Esto puede ser frustrante para los clientes que buscan cenar en el restaurante.En general, este restaurante belga es una buena opción para aquellos que buscan una experiencia gastronómica deliciosa y auténtica en Calpe. Si bien puede no ser perfecto, ofrece una experiencia única y agradable que vale la pena probar