Esta bodega familiar es un tesoro escondido en Lanzarote. Con un hermoso jardín y vinos encantadores, es un lugar perfecto para relajarse y disfrutar de una experiencia de cata. Los propietarios son apasionados por su trabajo y encantados de explicar el proceso de producción y compartir su conocimiento con los visitantes. Los vinos se elaboran a partir de uvas autóctonas y los precios son muy razonables. El ambiente es pacífico y encantador, con un encantador gato llamado Coco que adora estar cerca de los huéspedes. La única cuestión es que las horas de apertura están limitadas, por lo que es esencial verificar el horario antes de visitar.