Este restaurante es una joya escondida que ofrece una fusión única de cocina asturiana y vasca. El personal es amable y acogedor, con el propietario siendo particularmente atento a sus clientes. Sin embargo, han habido algunos problemas con el servicio, incluyendo largos tiempos de espera y comportamiento inprofesional de algunos miembros del personal. La comida es generalmente bien preparada, con muchos clientes elogiando el cachopo, la fabada y la goxua. Sin embargo, algunas platos han estado sobrecocidos o mal condimentados, y la calidad puede ser inconsistente. Los precios son razonables, especialmente teniendo en cuenta las generosas raciones y los ingredientes de alta calidad. El restaurante tiene un ambiente acogedor y íntimo, con un decorado cálido e invitador. Sin embargo, el control de temperatura puede ser un problema, especialmente en días calurosos. En general, este restaurante es una excelente opción para aquellos que buscan algo nuevo y delicioso, pero prepárense para alguna variabilidad en el servicio y la calidad. Uno de los problemas importantes que destaca es el servicio inconsistente, que ha sido un queja importante de varios clientes.