Este lugar es una visita obligatoria para amantes de la comida y el alcohol. El ambiente es alegre y enérgico, con una gran selección de platos y bebidas. La calidad de la comida es excelente, con muchas opciones a elegir, incluyendo vegetarianas y sin gluten. El servicio es amistoso y atento, con personal dispuesto a ayudar con cualquier pregunta o recomendación.
El restaurante es conocido por su asociación con Bocadillo 52, lo que añade a su encanto. Sin embargo, la falta de información de precios claros puede ser confusa, lo que hace difícil planificar una visita.
En general, la experiencia es muy satisfactoria, con un gran equilibrio entre calidad y valor. La innovación del menú y el uso de ingredientes locales son destacables. Una cosa a tener en cuenta es que los aseos no siempre están bien mantenidos, lo que puede ser un problema.