La impresión general del lugar es media. La calidad del servicio es decente, con algunos empleados que reciben elogios por su servicio amable y eficiente. Cristina, en particular, ha sido mencionada varias veces por su servicio excepcional. Sin embargo, también hay ejemplos de mal servicio, con algunos clientes que experimentan personal de servicio indiferente y despreciativo. El precio del lugar no es una preocupación, ya que parece estar en línea con los estándares de la industria. Por otro lado, la innovación del lugar es un punto fuerte, con un entorno acogedor para la comunidad LGBTQ+ y un enfoque en la accesibilidad.Se han planteado varios problemas por parte de los clientes, incluyendo el tratamiento racista, personal de servicio indiferente y cajeros automáticos rotos. Algunos clientes también han informado dificultades para obtener ayuda o asistencia cuando lo necesitan. A pesar de estos problemas, el lugar tiene un ambiente acogedor y una compromiso con el servicio al cliente.Es importante destacar que la respuesta del lugar a las quejas de los clientes ha sido generalmente positiva, con los empleados disculpándose y ofreciendo ayudar a resolver los problemas. Sin embargo, la falta de resolución en algunos casos ha llevado a la insatisfacción del cliente.