Este lugar es una joya escondida en el corazón de la ciudad de Donostia-San Sebastián. El restaurante está ubicado en un hermoso edificio en la calle Ametzagaña K, lo que lo hace un lugar perfecto para comer algo o reunirse con amigos. La carta es bastante extensa, y el personal siempre es amable y atento, asegurándose de que tengas una gran experiencia gastronómica. El área de la barra es acogedora y atractiva, y tienen una gran selección de bebidas, incluyendo algunas creaciones únicas. Es un lugar estupendo para relajarse y descansar después de un largo día. Un pequeño problema es que el restaurante puede ponerse un poco ruidoso, especialmente los fines de semana, pero en general, la atmósfera es animada y divertida.