Esta sucursal de Banco Santander en la ciudad de Málaga tiene algunos problemas con su servicio. Los empleados a menudo están disponibles o no son útiles, lo que genera tiempos de espera prolongados y experiencias frustrantes. Algunos clientes han denunciado haber sido tratados de manera grosera o condescendiente, lo cual es inaceptable para una institución financiera. La falta de organización y la mala comunicación dentro de la oficina también dificultan que los clientes obtengan la ayuda que necesitan.Por otro lado, hay algunos aspectos positivos. La ubicación física es accesible para personas con discapacidad en silla de ruedas, lo cual es una característica positiva. Algunos empleados, como Esther y Rebeca, han sido elogiados por su excelente servicio al cliente y su amabilidad.Sin embargo, la experiencia general se ve afectada por el servicio inconsistente y a menudo deficiente. Es una lástima, ya que esto podría ser un recurso valioso para la comunidad, pero en su estado actual, no está a la altura. Los horarios de trabajo también son algo limitados, lo que puede no ser conveniente para todos.Un problema importante que destaca es el hecho de que los empleados parecen estar más interesados en sus teléfonos que en ayudar a los clientes. Esto es un gran obstáculo y hace que la experiencia se sienta impersonal y no útil. El banco debería tomar medidas para abordar este problema y asegurarse de que sus empleados brinden el nivel de servicio que los clientes merecen.