El gimnasio no está bien mantenida, con muchas quejas sobre el equipo roto y la limpieza deficiente. Los propietarios parecen estar más interesados en ganar dinero que en proporcionar un buen servicio a sus clientes. El alto precio del gimnasio no está justificado por la calidad del servicio. El gimnasio también ha cambiado sus horas de apertura, lo que es incómodo para los clientes. Hay un sentido de deterioro y descuido en el gimnasio, con muchos clientes expresando decepción y frustración con la forma en que se está gestionando. Un problema importante es la falta de mantenimiento y reparaciones en el equipo, con algunas máquinas fuera de servicio durante meses. Los propietarios parecen estar más enfocados en hacer reparaciones rápidas y cubrir problemas que en abordar los problemas subyacentes. Este falta de atención a los detalles y compromiso con la satisfacción del cliente es un gran filtro para muchos clientes. La promesa del gimnasio de proporcionar un servicio premium no se está cumpliendo, y muchos clientes se sienten que están siendo engañados.