Este lugar es un tesoro escondido en Móstoles, que ofrece una experiencia culinaria peruana única. El ambiente es de moda, tranquilo y acogedor, lo que lo hace un lugar ideal para comer solo, cenar o almorzar. La decoración del restaurante es sencilla, limpia y bien mantenida. Su menú es diverso, con una variedad de opciones para todos los gustos. Ofrecen opciones saludables, raciones pequeñas y bocados rápidos, lo que lo hace perfecto para aquellos que buscan una comida casual. Los precios son razonables, con la mayoría de los platos dentro del rango de €10-€20. El personal es atento y amable, con un toque personal que hace que los clientes se sientan en casa. El propietario ha respondido a los comentarios de los clientes, demostrando un compromiso con la satisfacción del cliente. Una pequeña cuestión es la disponibilidad de los platos del menú, como se ve en la primera reseña negativa. Sin embargo, parece que se trata de un incidente aislado, y el restaurante ha recibido generalmente reseñas positivas.