

Uno de los elementos más llamativos de la Semana Santa sevillana son las imágenes de la Virgen bajo palio. Estas tallas barrocas lucen coronas de plata o de oro, mantos bordados con gran detalle y túnicas de terciopelo que dejan al descubierto únicamente el rostro y las manos.
La Semana Santa de Sevilla se celebra desde el siglo XVI y goza de reconocimiento internacional. Es una de las festividades más espectaculares y emotivas de España, en la que la devoción religiosa se combina con el arte, el colorido y la música para conmemorar la muerte de Jesucristo. Durante las procesiones, los miembros de las distintas hermandades y cofradías, vestidos con sus indumentarias tradicionales, recorren las calles portando los pasos al ritmo de tambores y música, ofreciendo escenas de gran solemnidad y belleza.
A lo largo de estos días salen a la calle 71 hermandades y cofradías de penitencia, que reúnen a alrededor de 50.000 nazarenos. Los costaleros, por su parte, llevan sobre sus hombros los pasos con las imágenes religiosas. Cada tarde y cada noche hay procesiones. Cada hermandad parte de su propia iglesia y sigue un itinerario establecido, aunque todas deben atravesar la denominada carrera oficial, que comienza en la calle Campana y concluye cuando la cofradía sale de la Catedral. Después, el cortejo regresa a su templo por un recorrido distinto al de ida.
Otro de los momentos más emocionantes es escuchar las saetas, canciones flamencas interpretadas a capela desde los balcones para rendir homenaje a las imágenes durante su paso por las calles.
La Madrugá, que transcurre durante la noche del Jueves Santo al Viernes Santo, constituye el momento más importante de la Semana Santa de Sevilla. En esas horas salen algunas de las imágenes más veneradas de la ciudad, como Jesús del Gran Poder, la Macarena, la Esperanza de Triana y el Cristo de los Gitanos. Las calles se llenan de público y emoción durante toda la noche y hasta bien entrado el día siguiente.
Conviene tener paciencia, ya que las esperas para contemplar estos pasos pueden ser largas. Es posible ver las procesiones desde cualquier punto de su recorrido, salvo en el tramo de la carrera oficial. En esta zona hay sillas y palcos desde los que seguir el paso de las cofradías. Para obtener información sobre su adquisición, se puede contactar con el Consejo Superior de Hermandades y Cofradías.

