

Calanda, en la provincia de Teruel, es uno de los nueve pueblos que forman parte de la Ruta del Tambor y el Bombo.
Durante la Semana Santa, el potente redoble de estos instrumentos resuena por las calles de los municipios del sur de Aragón. En Calanda, uno de los momentos más esperados es la Rompida de la Hora. A diferencia de lo que sucede en el resto de pueblos de la ruta, aquí se celebra al mediodía del Viernes Santo. Miles de personas se reúnen con sus tambores y bombos en la plaza y, cuando el reloj marca las doce, comienzan a tocar al unísono, haciendo que un estruendo ensordecedor envuelva todo el lugar.
Poco después tiene lugar uno de los actos más impresionantes de estas fiestas: la procesión de El Pregón. El estruendo de los tambores y bombos se interrumpe cuando el pregonero anuncia la muerte de Cristo, dando paso a un instante de gran solemnidad. Los instrumentos permanecen en silencio hasta el año siguiente, una vez finalizada la procesión del Santo Entierro, que se celebra el sábado por la tarde.
La Semana Santa es una de las celebraciones religiosas más arraigadas de España y cuenta con siglos de historia y tradición. Durante estos días se conmemora la Pasión y muerte de Jesucristo. Las calles de numerosas ciudades y pueblos se convierten en escenarios de fe y devoción, donde el duelo y el recogimiento se entrelazan con la música, el arte, el colorido y la emoción de las procesiones, en las que multitudes acompañan a las imágenes religiosas por las calles.