Este museo es un must para cualquier persona que se apasione por juguetes antiguos. En el momento en que entras, estás rodeado de un mundo de nostalgia y curiosidad. La colección es impresionante, con una amplia variedad de juguetes de diferentes épocas, bien conservados y exhibidos. El edificio en sí es parte interesante de la experiencia, con techos altos y grandes ventanas que dejan entrar mucha luz natural. El personal es amable y knowledgeable, encantado de responder a cualquier pregunta que puedan tener. También ofrecen visitas guiadas, que son una excelente forma de obtener una comprensión más profunda de los exhibidos. Una cosa que podría mejorar es la falta de elementos interactivos. Algunos visitantes podrían encontrarlo un poco seco, con demasiado enfoque en exhibiciones estáticas. Sin embargo, este museo es un lugar grande para pasar la tarde, y definitivamente vale la pena visitarlo. La zona circundante también es encantadora, con mucha cantidad de cafeterías y tiendas para explorar. En general, el museo es una joya escondida que seguro va a encantar tanto a niños como a adultos.