Los hogares y empresas españolas inician 2025 con facturas de energía más elevadas. El gobierno ha dado por terminada la rebaja temporal del IVA y ha restablecido el impuesto de la electricidad al 21% estándar. Para los consumidores, esto implica un salto notable: un hogar que en diciembre pagó 100 € con la tasa reducida del 10% de IVA ahora enfrentará 11 € adicionales de impuestos por el mismo consumo.
El gobierno argumenta que esta decisión es necesaria. Los funcionarios describen los recortes como una medida de emergencia durante la crisis energética de 2022-2023, cuando los precios mayoristas se disparaban. Con los mercados ahora más estables, según dicen, España debe volver a la política fiscal normal para proteger las finanzas públicas. Aún así, esta medida ha desatado críticas de grupos de consumidores, quienes señalan que las facturas de energía siguen siendo altas en términos históricos y que la pobreza energética está lejos de haberse resuelto.
Para las pequeñas y medianas empresas, el cambio resulta especialmente desafiante. Restaurantes, hoteles, tiendas de comestibles y empresas manufactureras dependen en gran medida de la electricidad, y muchas operan con márgenes reducidos. Algunas aumentarán los precios para sobrellevar el encarecimiento, mientras que otras acelerarán las inversiones en eficiencia: las modernizaciones con iluminación LED, los sistemas de control inteligentes y los paneles solares en los tejados se vuelven repentinamente más atractivos. Los analistas también señalan que este cambio de política podría llevar a más empresas a explorar la autogeneración y contratos de energía alternativos.
El aumento del IVA pone de relieve lo impredecible que se han vuelto los costes de energía. En apenas unos años, los consumidores españoles han visto cómo las facturas fluctúan no solo con los precios mundiales del gas y la producción renovable, sino también con la política fiscal interna. Ahora, las empresas enfrentan el difícil equilibrio de adaptarse a costes más altos sin dejar de ser competitivas.
Que el IVA restablecido del 21% permanezca fijo durante años o se convierta en otra variable en el debate energético de España marcará tanto los presupuestos familiares como las estrategias empresariales en 2025.


